Es en este periodo cuando el cuerpo empieza a experimentar los primeros cambios y a modificar su funcionamiento. Es un periodo del que se sabe poco y que es difícil de describir debido a su naturaleza cambiante.
El primero síntoma de la perimenopausia suele ser el comienzo de la irregularidad de los ciclos ovulatorios. En la gran mayoría de los casos, esas irregularidades aparecen a una edad media de 47 años y suelen prolongarse por un periodo de aproximadamente 4 años al cabo del cual los ciclos cesan completamente y la mujer entra de lleno en la menopausia. Se calcula que sólo un 10 por ciento de las mujeres no pasan por este periodo previo y experimentan un cese abrupto de las menstruaciones. Al contrario de lo que mucha pensamos, es un periodo donde hay que seguir tomando precauciones anticonceptivas ya que una mujer que no ovula regularmente puede tener una ovulación espontánea y quedar embarazada.
La aparición de sudores nocturnos, golpes de calor (sofocos) y escalofrios es el segundo síntoma más llamativo de la llegada de la perimenopausia. Los diferentes estudios hechos hasta la fecha indican que entre un 10 y un 25 por ciento de las mujeres experimentará los temidos sofocos a partir de ese momento, las otras se enfrentarán a ellos ya en la menopausia. La experimentación temprana de los sofocos es más frecuente en mujeres que padecieron síndrome premenstrual cuando eran jóvenes. Los sofocos aumentan con el final de la menstruación y van disminuyendo con el tiempo. Es muy importante diagnosticar correctamente los sofocos y su relación con los cambios hormonales de la perimenopausia ya que estos sofocos también pueden ser producidos por otras causas (alteración de la tiroides, tumores de páncreas, etc....).
Por costumbre tenemos tendencia a asociar fatiga, nerviosismo, dolores de cabeza, irritabilidad y otros síntomas parecidos con la perimenopausia pero recientes estudios han demostrado que esos achaques no tienen nada que ver sino que son propios de la edad. Hombres y mujeres los padecen por igual, demostrando que no tienen relación con el genero ni origen hormonal. En cambio, esta demostrado que la "inestabilidad" emocional experimentada en ese periodo tiene relación con los sofocos y su incidencia sobre el sueño.
Los otros síntomas que nos pueden dar una pista pueden ser la aparición de sequedad vaginal, ganas de orinar más a menudo, reducción importante del impulso sexual, etc...
Todos estos síntomas tienen que ver con los importantes cambios hormonales, especialmente de los niveles de estrógenos, que experimentamos en ese periodo de nuestra vida. Por ello a menudo puede ser necesario iniciar un Tratamiento de Reemplazo Hormonal (TRH) cuyo objectivo es compensar esos cambios para reducir los síntomas al máximo. La visita al medico es inevitable para decidir el tratamiento a seguir.
En la perimenopausia es importante un buen seguimiento medico para entender bien lo que nos pasa y poder así actuar desde el inicio para combatir las molestias con las que vamos (y nuestra familia también) a convivir. También es importante para la detección precoz de enfermedades asociadas cómo osteoporosis, cáncer, enfermedades cardíacas, etc...
La clave para vivir una menopausia feliz está, sin duda, en la prevención. Debemos aprovechar los primeros síntomas para cuidarnos más y cambiar nuestros hábitos de vida: dejar de fumar, hacer ejercicio, cuidar nuestra alimentación, etc...